por Flavia da Rin
Por Flavia Da Rin
Presentación del libro editado por Adriana Hidalgo, Malba.

Módulos
Listas
Base
Capricho
Amor
Palabra
Encuentro

Es la décima vez que escribo este texto de presentación, a veces se me hace muy técnico y parco, a veces me paso de emotiva.
Es difícil hablar del diccionario sin hablar de Diana y hablar de Diana sin hablar de ella como artista, como amiga, como maestra.
Comencé a escribir para el diccionario en el 2001 si no me equivoco, antes de conocerla personalmente. Nos habíamos contactado a través de lo que se llamaba café Ramona, una especie de pre-foro de la revista. En ese entonces yo trabajaba en una oficina y cuando podía buscaba definiciones en paginas Web para enviarle, era frecuente que le dijera: “Diana que te busco ahora?”.
Iban y venían, pedazos de artículos, canciones, formulas, links. También le enviaba las obras (horribles) que estaba haciendo, a lo que ella me respondía con preguntas. Las más simples. Esas que hacen temblar todo lo venís haciendo.
“El que pasa por esa puerta es por algo” me dijo cuando entre por primera vez al taller de Av. Corrientes después de varios meses.
Hay algo de mágico en como Diana ve los encuentros.
Como si solo eso bastara, esta calidad de encuentro como generador de la experiencia artística o la posibilidad de la obra: “cuando alguien mira la pantalla, ya hay obra” dice
busco-encuentro
Pregunta – respuesta
Bastante simple.
También insiste en la simpleza, en que las cosas simples no son bobas.
Generalmente se pasa por alto pero creo que un aspecto muy llamativo del proyecto del diccionario es su sistema de colores. El fondo amarillo y las letras rojas y azules es tan clásico y reconocible como el rojo y blanco de coca cola.
Personalmente cualquier cosa que vea con esa elección y proporción de colores me va sonar a “a quien guste colaborar…”. Actualmente me sucede con una marca de fósforos donde inevitablemente espero que aparezca un “busco Cerilla”,
No es que haya un estudio de marketing atrás del diccionario, son solo los colores primarios.
Y Allí esta la cuestión, Diana elige unidades básicas de construcción. Aquel modulo que sirve para construir todo lo demás.
No en vano su pedido de que el formato del libro fuera “formato ladrillo”.

Lo básico y la simpleza creo que en realidad hablan de volver al momento donde nos preguntamos nuevamente acerca de porque hacemos lo que hacemos. No esta mal preguntar 10 veces el porque de algo hasta entenderlo, no esta mal preguntarse 100 veces una cosa hasta que realmente decís algo con tus palabras.
Porque convengamos que muchas veces no hablamos con nuestras palabras, que es difícil sacarse de encima, modismos y vicios.
De eso se trata su trabajo como docente, de eso se trata el diccionario. En ultima instancia lo que “BUSCA” es cuestionar lo dado y recuperar “el lugar de autodeterminación del ser humano frente a los formatos establecidos.”
Ese lugar de autodeterminación puede provenir incluso de un capricho. La primera edición del diccionario se llamo justamente “100 palabra porque si”. “Porque lo digo yo”, mientras allí haya una certeza, propiao inventada, no importa.

Otras herramientas fundamentales en el universo Aisenberg son las listas y los regalos.
En el taller teníamos listas de preguntas, listas cosas que nos gustaban, listas de referentes, listas de ejercicios, listas de pedidos, listas de ofrecidos, en sus cuadros hay listas como catálogos de frutas, de vacas, de gallinas, de nenas.
El diccionario es una gran lista de palabras ordenadas. Son formas de relacionarse con el lenguaje, buscando diversos órdenes.
El orden y los órdenes, por que las cosas debieran ordenarse de tal manera si pueden ordenarse de otra? Alguna vez Diana me contó que en una época su obsesión era ordenar los elementos de un cuadro como uno deja las llaves al lado del teléfono por ejemplo. Ese orden arbitrario de la cotidianeidad es también otro tipo de orden.

Durante las clínicas era costumbre regalarle algo a quien mostraba, cualquier cosa, un chocolate, una hebilla, un dibujo. Había algo en esa entrega que te situaba en un lugar más amoroso. No menos critico, no menos comprometido si no más conciente del vínculo.
El diccionario crea vínculos. Entre la palabra y la persona (al reflexionar sobre los términos), la persona y su lenguaje (que en cada definición se lo apropia nuevamente) persona y persona.
Daisy dice que “las respuestas son como regalos”. Hay una cualidad afectiva también en las colaboraciones al diccionario.
El contacto es a través de las “búsquedas”, pero lo que garantiza la participación es el nexo que cada uno de nosotros tiene los mails amarillos.

Finalmente otra vez la palabra.
Quienes conocen su obra pictórica saben que en muchas de sus obras aparecen escritos nombres propios, animales con nombres por ejemplo. El peso del nombrar algo como afirmación, “esto es tal cosa”, “esto es tal otra”.
Esta gallina se llama Maria y este gallo se llama Juan, porque puedo hacerlo, y porque no lo haría? Esto es una naturaleza muerta y esto es un diccionario.
Diana da lugar a un espacio para el encuentro, para pensar de vuelta lo que es obvio, establecer nuevos criterios, para traducir a palabras lo que hacemos los artistas, se coloca a ella misma por capricho en un lugar donde habilita la voz de todos, sin mas jerarquización que la utilitaria la necesaria para organizar un diccionario.
Todo lo abarca, y se expande implacablemente, como los círculos de agua, todos los colaboradores (1166 al día de hoy), todos los formatos (Urnas, cupones, volantes, revestimientos de piso, publicaciones, instalaciones, marcos de cuadros, remeras, mesas, paredes, neones, graffitis, instalaciones, páginas web), todos los ámbitos (fue presentado en ciclos de poesía, en actos públicos, museos, galerías y eventos artísticos.).

Y estas cualidades no son excluyentes del diccionario.
Es una reflexión sobre el lenguaje que comienza en la intimidad y que solo se completa al encontrarse con otro (obra, colaborador, alumno, colega). Que crea y se mantiene a través de los vínculos, que promueve un uso “responsable” del lenguaje (en el sentido de hacerse cargo de por qué uno dice lo que dice, y qué dice), que abre un espacio de dialogo, que intenta afianzarnos en el con nuestras certezas, intuiciones y caprichos.

Este libro es la encarnación del modo de pensamiento de Diana, de una actitud que recorre su condición de maestra, su obra y la forma en que se acerca a la obra de los otros y a nosotros.

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