Arte en movimiento
Luego de presentarse en 8 ciudades llega “Escuela”, la muestra de Diana Aisenberg, al Museo de Arte Moderno.


Llega “Escuela”, la muestra de Diana Aisenberg, al Museo de Arte Moderno. (Andrés Larrovere)
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miércoles, 11 de abril de 2012
Que, siempre, un artista está en conversación con otros artistas -una conversación que a menudo arma puentes emocionales intensos- es una de las certezas que, por fuera del formato que se elija, escenifica el arte contemporáneo: toda obra está hecha de vínculos creativos.

Así lo muestra Diana Aisenberg: “La pintura es una red de amistades que se transforma en hecho artístico. ‘Escuela’ debemos entenderla como la escenificación de esa relación, en un tiempo medido”.

En el universo de Aisenberg, pues, la historia del arte rebota para dar cuenta de nuevas elecciones afectivas. Así, retoma el fondo entrañable de los pizarrones, ese espacio negro donde la tiza traza las primeras esquematizaciones del mundo, para dar cuenta de variados juegos nominales. La palabra, escrita de arriba abajo, en círculo, en colores, en espejo, recupera su aleteo desde una fresca relación con la enseñanza que ha sabido percibir y explorar en sus muchos años como docente.

¿De qué se trata esta Escuela, entonces? “Escuela es un proyecto itinerante en el que se articulan diferentes etapas de su producción: su obra pictórica neta y desplazada, el diccionario como proyecto de definiciones colectivas junto a los videos resultantes de sus juegos nominales, los pizarrones como soportes flexibles del aprendizaje plástico, y la Madonna de las Artes, una convocatoria colectiva donde se practica la fe artística”, enuncia el curador de esta novena muestra, Wustavo Quiroga.

Vamos por partes

Diana Aisenberg nació en Buenos Aires, en 1958. Desde 1982 se dedica a la docencia de arte y por su taller han desfilado muchos de los artistas más promisorios de las nuevas generaciones. Aisenberg es, además, la creadora de “Historias del Arte. Diccionario de certezas e intuiciones”, un proyecto devenido libro que consiste en la creación de un diccionario de arte de construcción colectiva. En síntesis: una invitación masiva a la escritura dirigida “a quien guste colaborar”.

Queda claro lo que propone: recorrer 9 provincias argentinas llevando este libro viviente e invocando a los artistas locales (ya seleccionados) a participar en ella interviniendo un espacio de culto.

Es una trashumante del cambio. Se mueve por el país con un andamiaje artístico en busca de que constantemente sea resignificado. En esta ‘escuela’, claro, no hay un único portador del saber. Hay un montón de vinculadores creativos que, a la vez, comulgan con una actitud: “Diana revisa los géneros pictóricos, versiona los tópicos del arte occidental, su obra se convierte en un mapa de vida donde el arte toma la calle, la familia, los amigos”.

Atención: en este diccionario ahora se busca la definición particular de “Mina”: un término que permite captar con aciertos y aproximaciones la sensibilidad social, geográfica y ecológica en Mendoza y sus alrededores.

Pero querrán saber quiénes son los mendocinos que participarán de la experiencia local: Escuela seleccionó a Costado Galería para intervenir en el espacio Madonna de las Artes. “Tal vez somos Algo que podría no estar en Mendoza, un extraño engendro, hijo de toda esta contemporaneidad, que nada en el caldo tibio de la cultura regional aunque muchas veces disímil a la misma. Que sin embargo se nutre de las raíces provincianas y a la vez se encuentra en red con la actualidad del arte global”, manifiestan sus integrantes.

Hay una historia, claro: esta ‘Madonna’ que protege a los artistas, como idea, viene acompañando a Aisenberg desde el ‘85, cuando junto con el grupo La Compañía decidió hacer, a instancias de una muestra en el Centro Cultural San Martín, el montaje de una adoración.

Lo cierto es que en esos años las madonnas eran su fascinación. Alejada de los clichés, su obra plástica exploró una lectura del arte de la Edad Media y el Renacimiento y orientó una mirada desprejuiciada sobre la mujer. La idea es Escuela es que cada grupo (uno de cada ciudad) comparta esta práctica devocional junto a una Madonna ambigua que, aclara Quiroga, “no es virgen, no es madre, no es autorretrato y se libera de todo tipo de relación”. Su verdadero interés es reunir fuerzas festivas.

De modo que allí estarán, desde mañana, todas las energías que propician este ritual: curadores, galeristas, gestores, artistas. La comunidad del arte, toda. Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar