Ines Diaz SaudibetInes Diaz Saudibet

Ines Diaz Saudibet :el arte es una promesa de felicidad.


Triangulo-cuadrado-círculo.
a-b-c
Deletrear, como cuando empezas a caminar: d-e-l-e-t-r-e-a-r.
Inés busca la palabra justa, la forma justa, la lengua madre.
No quiero cuadros -decía Mondrian-, lo único que quiero es descubrir cosas.

La espiritualidad en el arte navega históricamente, entre el vitral gótico, el cuadrado negro de Malevitch y la proporción áurea. La pregunta que insiste es cuan abstracto puede ser lo abstracto y que posibilidad tendría la pintura de no serlo. Cual es el margen que intuye la geometría de no construir figuras.
Resulta poco frecuente percibir momentos certeros en las discusiones sobre los puntos de encuentro entre la búsqueda del YO y el ser universal. El sentido y el sinsentido- el vacío y el contenido. Es hora de descansar de esta suposición de enfrentamiento y observar los usos del lenguaje.

Dame colores-dijo mama.
La pintura es un modo de acompañar el paso del tiempo: todo el tiempo en un pantallazo. El universo en un retazo. La composición, un talismán.

Lo que me gusta de esta obra es la falta de pretensión de lo absoluto. Esta pintura se complace en permanecer sin esperar exaltación ni revelación. No es el lenguaje puro
el que busca una sensibilidad sino es la sensibilidad la que encarna el lenguaje.
Hay un modo distraído del color, de construir el paisaje. Hay un optimismo de la forma.
Distraída y optimista es superficie, es color, acercándose al territorio vedado, inconcluso, que la poesía anhela.

Acá hay pintura. Alguien tiene dos corazones.

Cuando dije azul, cerró lo ojos.

Diana Aisenberg