y tiempo hay.......

a-parte, a-total, dividido, fracción, fractura, iníntegro, intotal, parcial, partícula, porción, rasgo, segmento, tramo, trazo, trozo,
tres acordes de la canción de cuna.


Querida Mercedes:
Tan fácil es para mí pasear por estos paisajes, me son tan afines. El paso es lento, no hay mucha gente alrededor. Hablamos bajito, como si los que no están, también fueran a escucharnos.
Todo es pequeño, aunque el pájaro sea gigante. Viene cuando quiere y vos lo apresas con un clic. Alguien muy grande puede aparecer en cualquier momento: el que espía. El extraño, un extranjero quizás. Las ciudades y los árboles sumidos en el silencio que promete el desconcierto.
Las niñas tienen los ojos vendados, la mirada hacia atrás, hacia adentro. La concentración es máxima y la nostalgia ¿dé qué, de quién, de qué momento? Nostalgia y espera. Todo se suspende en un vacío inmenso que, a lo más frágil da consistencia.
Somos el reflejo aislado de una realidad sangrienta o apacible, nosotras, paseando por aquí. Pequeñas casas, pequeños habitantes. Un murmullo, un suspenso diría, ¿viven ellos aquí, qué hora es, quién va a entrar por esa puerta? Cuál es la puerta.
Encuentro tal presencia en esa pequeñez, que ni siquiera me siento grande. No es mucho lo que sucede, no sucede nada. Es el granulado en el trazo del lápiz, en el papel, el patrón que cubre la madera, la junta de los pedazos que hacen la casa, el castillo, la iglesia. Cada imagen en cualquier medio guarda el tiempo eterno del alma, aun cuando la eternidad parezca inconcebible. Incluso el tiempo aparece aislado.
Las partes unen lo que del vamos estaba disgregado. Donde no había nada, está el acto. Unidades que sobreviven para la reconstrucción de un mundo que no ancla en ningún lugar, en ninguna parte. Un mundo hecho de detalles, un recuerdo, un andar a ciegas, a tientas.
A tontas y a locas? No, a tontas y a locas no. Todo está cuidado, limpio, esmerado. Queremos seguir viviendo, más allá de esta nada. Los fragmentos recomponen. Hay una oscuridad amenazadora, toda blanca, pulcra. Pequeña obra monumental arquitectónica.
Una pequeña obra de arte que siempre será inacabada, un mundo por venir, un anuncio.
Gracias de corazón por traerme a pasear por aquí, siempre es y será un placer, un conjuro contra el miedo.

Diana Aisenberg