Hoy justamente pensaba durante la mañana en buscar una palabra que no sea ni maestra, ni docente, ni pedagoga, y no llegué a ninguna conclusión, ninguna palabra con la que me pueda sentir amiga. Lo que concluí pensando es que la mayoría de los grupos de los que yo puedo dar cuenta, son grupos en los que no soy parte integrante, el 99% de las veces soy yo la que estoy generando el grupo, yo estoy convocando, en distintas funciones incluso en el Rojas donde coordino el área de artes visuales, me toca convocar y coordinar y en RIAA(residencia internacional de artistas) que es la ultima experiencia grupal donde tengo la suerte de haber sido convocada por Gachi, recién me estoy emterando de que manera puedo ser parte realmente, o sea, para qué puedo servir. Casi todo lo que yo conozco de los funcionamientos de los grupos es por mi experiencia pedagoga o cómo se llame y es difícil para mi ponerme en ese lugar por ser a tal punto mi propio espacio de aprendizaje. Compilador, montajista, editor; por ahí estas serían las palabras en donde yo puedo sentirme más cómoda. Haciendo un recorte de lo que se habló estos días pienso que lo que más me apasiona del trabajo, de lo que pueda llamarse obra, es el pasaje entre este lugar tan íntimo que no admite interferencias -por ejemplo la persona que dibuja o la persona que piensa o la persona que pinta o la que borda-, ese lugar de intimidad máxima a este otro lugar de lo que se expone o lo que se llama un lugar publico. Lo más fascinante y desafiante es el camino de cómo salir del cuarto, de cómo salir de ese lugar tan sagrado, íntimo, de uno, y por eso cuando Alejandro nos mandaba a estar fuera o al aislamiento pensaba que paso la vida buscando el modo de salir de ahí y encontrar una manera bella de ser parte del mundo y que ni quiero ni tengo ninguna apuesta por el aislamiento. No puedo apostar ni por el aislamiento ni por la soledad del artista, ni porque me corten una oreja a mí y a ninguno de ustedes, ni me hagan un tajo en la panza. Casi todo mi trabajo docente o pedagogo, o las pelotas, o lo que quieran, o coordinador, o como dije, de editora, trata en gran parte de cómo hacer para transmitir algo de la manera que a mí me hubiera gustado recibir o experimentar el arte como aprendiz. Es decir cómo te hubiera gustado que te lo enseñen a vos, como —no me gustó como me mostraron esto—, o —no me gustan estos modelos que tengo—, es decir ¿cómo te hubiera gustado que te la hagan más fácil? Y eso obligatoriamente me lleva a inventar un montón de estrategias y de normas. Acá se habló mucho de la norma, de la regla, como un enemigo. Creo que las normas pueden ser poéticas, hay normas que son graciosas y agraciadas de cumplir y normas que se agradecen. Lo lindo del trabajo en equipo es poder encontrar la norma que todos estén contentos de aceptar y eso también puede suceder y es un trabajo sorpresivo, cambiar el peso de la norma cambiar el lugar de la prohibición o compartir alguna limitación para poder hacer algo. Acá se habla mucho de la amistad. Creo que la amistad es milagrosa o sea hay algo en la amistad que tiene que ver con lo desconocido, uno le aguanta a un amigo lo que no aguantaría per sé, o sea —no sé cómo te soporto esto y te soporto, después por ahí un día no te lo soportas más pero hoy sí y hay algo de lo divino para mí en esto por lo incomprensible. Núcleos o alianzas que se hacen por amistad que no tienen ninguna razón de ser más que porque sí porque somos amigos, porque queremos hacerlo, eso por ahí está bastante cercano a la producción de obra pero no alcanza para hacer algo, para mí no alcanza. Todas las experiencias de esta índole de las cuales participé, terminaron casi siempre por amantes y amores y alguna cosa así ¿no?, o se pusieron todos de novios o se separaron, no importa. Lo mismo que junta es lo mismo que separa, por eso me gustaba lo que decía Marina, también está esa opción de a pesar de, ¿no?, por ahí es ser amigo es un motor para juntarse pero también a pesar de eso podemos querer o tener alguna intención, me parece que la intención es algo importante porque ya somos grandes, entonces hacemos una cosa porque queremos aprender algo o porque queremos tener cierta experiencia o pasar o atravesar por algo y si no, no la hacemos. Es apasionante inventar el modo de hacer las cosas, como o sea, aparte de que tengo una intención también está bueno inventar de qué manera puedo llegar a hacer eso y pensaba que todos esos trabajos en grupo por los cuales a veces se me conoce también, que se me conoce a veces más por mis alumnos o gente que pasó por mi taller que a veces por mí misma, también tiene algo de este juego de inventar cómo sería bueno pasar por esto, todos, y que si hay algo que a mí me gusta mucho, entre otras cosas, es encontrar para qué sirve una persona. Pensaba en lo que decía Ernesto ayer de que cada persona tiene un trazo, y una línea, siempre hay un trazo necesario para una cosa y otro que pueda ser necesario para otra y que estaba bueno encontrar quien, él hablaba lindo de cómo se hacía el dibujo del que tenía un trazo bruto o uno más, el que podía hacer el 8, y que está bueno en cualquier proyecto encontrar quien sirve para tal cosa y quien sirve para tal otra y esa posibilidad de sumar recursos lo que se hace más patente cuando no hay plata porque necesitás los recursos entonces necesitás encontrarlos, pero haya o no es un lindo trabajo ese de ver como se suma, como cada persona puede sumar algo porque está para una y no para otra cosa. Y también puedo decir que de los trabajos grupales que están buenos los que caen por su propio peso, y que son a pesar de uno y a pesar de sí mismos, hay cosa que suceden y que van siguiendo un camino y está bueno ir detrás de eso, no tanto delante sino poder ver detrás de donde uno va aunque uno parezca que dirige algo, y el proyecto que está aquí en periférica, que es el más desconocido a mí me gusta mucho porque tiene millones de años, trata de una preocupación mía de cómo traspasar ese lugar de la intimidad del taller al publico y cómo hacer con otro, cómo pensar con otro sobre algo, estamos todos pensando esto y ahora tenemos que salir a este mundo que él nos manda guardar pero yo quiero salir y esto, este proyecto que se llama KDA hoy, nació como kiosco de artistas y tiene mil años como siempre fue dedicaros a entrenar y encontrar de qué manera podemos salir de la cucha, de una manera que sea más fácil, más linda o de que manera se pueden generar ingresos de dinero para hacer algo, que entonces fue adoptando distintos nombres.
—Te quería hacer una pregunta que me parece interesante, cuando vos trabajás lo que hacés es una especie de formato, o determinás en el formato, pero es un estado que hay adentro, me parece, por ejemplo, tu intervención en Periférica, que para mí es el mejor stand, porque tiene una gran claridad visual y conceptual, así con los tres colores, tac, tac, tac, la cantidad de obras, la forma como está colgada que en general hay que decir que está pésimamente colgada, es un abarrotamiento así muy cualquier cosa, un bazar mal colgado, porque hay bazares que están bárbaros, pero no, en cambio, lo tuyo no es un bazar, es una apuesta, donde yo vi 4 propuestas vi 2 o 3 lugares que estaban puestos entonces, vos combinás, me parece como una especie de libertad más un formato.
—Bueno, eso era lo que yo trataba de decir cuando decía —hay normas que son poéticas y mi actitud es más de montajista o de editora que de maestra pedagoga , mi entrenamiento, es este, yo apunto a ese lugar, como si fueran páginas de un libro, o fotos de una película, pero estoy dando clases, eso se dice de que estoy haciendo, o estoy coordinando un centro cultural o estoy dando una clínica, pero en realidad lo que yo puedo hacer es poner pautas, por eso doy una pauta, sí, aquí se hablo mucho de si la regla, la no regla, la prohibición, lo aceptado, lo permitido, pensaba en esa posibilidad de norma o regla poética, como cuando él relata y se escucha tan lindo, de que alguien tiene que ir a un bosque y va a abrir la camisa, son normas, son reglas, está hiperpautado, simplemente ya escucharlo es lindo, yo creo que esto que está en periférica está bueno porque es como lo que cayó por su propio peso de haber hecho una muestra el año pasado en una galería y de antes haber hecho un kiosco de artistas en Impa, con FM La Tribu y de antes haber hecho un taller y de habernos ido a Tucumán y, habernos puesto distintos nombres hasta que un día dijimos un kiosco de artistas y después dijimos sea kiosco o no, nos llamamos KDA, que es una sigla, entonces apareció un logo que lo hizo alguien, otro lo recuperó después otro le sacó una foto y esta cosa es lo que se va construyendo de a muchos, hay un texto que me encanta porque no puedo decir de quien es, que está ploteado en el stand que dice, —«KDA denomina a una población de artistas que realiza apariciones esporádicas en ámbitos que le permiten experimentar con formatos comerciales, ensaya técnicas de difusión y acceso a consumidores de todos los rangos»—. La posibilidad de hacerlo texto, tomarlo como axioma o tomarlo como norma, ese lugar de libertad. Realmente cuando apareció la posibilidad de venir a periférica yo lo que dije fue, — ¿a ustedes les gustaría?, yo hace mucho que tengo ganas de hacer un espacio de tres colores, y ¿a ustedes les gustaría mostrar en un espacio de tres colores? Fue así, yo quiero hacer un espacio amarillo, rojo y azul, y no le encuentro, se puede hacer cien mil espacios porque hoy en día en una bienal hay un cuarto puesto de tres colores, es decir, pasa, es re bienalera la obra, pero no le encontraba ninguna razón de ser y de repente acá en periférica era, bueno, un espacio de tres colores para mostrar la obra, por lo menos para algo. Y Bueno, a todos nos pareció que estaba bueno —ah, bueno, hagamos un espacio de tres colores, y esa fue casi mi condición, —yo quiero hacer esto ¿ustedes quieren hacerlo? Hay un arquitecto en el taller y — ¿vos querés diseñarlo? Y el me dice ¿con qué uno cuenta para hacer tal cosa? Entonces hagámoslo.
Lo del formato es quizás sí, lo que dijo Roberto, sí, creo que un formato ajustado puede, un formato rígido puede permitir muchísima libertad, eso.
—Podemos terminar con esto, sí, cerremos acá.

periferica: ponencia en el Borges

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