Por Monica Rosemblum

mi amigo josé

Credo ¹
Muestro ese trabajo.
Porque:
José era mi amigo.
Porque no sabemos donde está el cuerpo de José.
Porque el arte es mi modo de entender.
Creo:
En el arte como materialización de los invisible.
En la importancia de nombrar para hacer presente.
En el arte como el espacio para nombrar las formas del intercambio que no tienen nombre.
Creo en la memoria como experiencia íntima, subjetiva y personal; más ligada a los olores y a la repostería, que a los slogans, las frases hechas, el retro, la moda y los golpes bajos.
Creo en la personalización de los recuerdos.
Creo que recordar es un acto de amor.
Creo que los pensamientos, al ser compartidos aumentan su potencial transformador.
Creo que poner en circulación conceptos y renombrarlos constituye una herramienta de enunciación contrapuesta al silencio de las dictaduras.
Creo que en la recolección se construye una herencia.
Creo en los artistas como eslabones en la cadena de transmisión.
Creo en los artistas constituyéndose en una comunidad de los mensajeros.
Porque me interesa la evocación en cadena.
Porque recordar en conjunto implica experimentar con nombre y apellido, un nosotros explicito.
Porque creo que el arte es responsable de cómo se construye la herencia y de qué manera se perpetúa la información.
La imaginación, la ficción, la representación y construcción de la imagen y el pasaje entre una intimidad extrema, una subjetividad tajante a una presencia social y publica son los desafíos que el arte sostiene a través de todas las épocas
Apuesto al Arte.
Hurgar en los recuerdos puede ser insoportable. El haber recordado resulta pacificador.
Diana Aisenberg ¹ texto escrito para acompañar la presentación de este trabajo en el Centro Cultural San Martín, en el contexto del congreso Memorias del terror: arte y representación, Buenos Aires, noviembre del 2005.

museo de la memoria la plata