Un poco de historia y algunas indicaciones útiles (*)

Introducción de libro editado por Adriana Hidalgo

Por Diana Aisenberg

Fue en 1997, después ya de años de dedicarme a la enseñanza de la pintura, de estar atenta a lugares comunes y preguntas que se repiten, buscando un camino de refinar el diálogo y facilitar la comprensión del arte y sus posibles lecturas, que ideé en formato Seminario, un curso que llevó el nombre que hoy tiene este diccionario.
Historias del arte, básicamente teórico, con producción de diapositivas y audiovisuales, trataba en suma de aprender a mirar la producción propia o ajena, histórica y contemporánea. Se investigaba la vida y la obra de algunos artistas que influyeron en el arte actual.
Ítems que ocuparon siempre a los artistas como, el texto, la calle, el cuerpo humano y la máquina, la historia del color, el vacío, el lenguaje visual en la vida cotidiana formaban parte del programa evidenciando el lenguaje como herramienta de poder, para la unión o la separación. Convocaba a personas interesadas o involucradas en cualquiera de las ramas del arte, ya sea práctica o teórica, a los curiosos, por sobre todo. Bienvenido era el “‘informado” como quien no tenía idea alguna. Sucede que cantidades de términos son utilizados en el lenguaje coloquial, sin respetar su orden histórico y tergiversando totalmente su significado: cualquier mancha que chorrea es expresionista. Así como usamos estos términos sin conocerlos, suponemos que desconocemos conceptos y valores del lenguaje visual, con los que convivimos diariamente. Los conceptos se organizaban por orden alfabético y fue en esa operación donde comenzó la historia de este diccionario.
En el Diario de Delacroix, me topé sorpresivamente con sus intenciones de escribir un diccionario de arte, y la importancia que le daba a que éste fuera escrito por artistas y no exclusivamente por los críticos. Esta obra quedó inconclusa. Un cuarto de su diario está poblado con esbozos de definiciones, textos para el prólogo, listas de entradas y listas de posibles títulos. Habla del diccionario como un lugar donde uno no debe captar un desarrollo de la idea, ni un principio ni un fin, sino leer una frase para quedar meditando sobre ella. Ya estaba enfermo, no podía hablar ni enseñar, decía no tener fuerza para el pincel pero si para escribir sus notas.
Gracias a los milagros del Internet, recibí por esa época una entrevista a José Antonio Marina, filólogo, escritor, maestro y jardinero, y un admirable citador. Así me enteré de la construcción de su Diccionario de los sentimientos y de su interés por la palabra como preciso punto de unión entre la realidad y la inteligencia. Una verdadera historia de amor por las palabras. Esa entrevista y esa promesa de diccionario de los sentimientos, resultaron un gran refuerzo para mí, y un gran estímulo para la continuación de esta tarea, la cual parecía inmensa, imposible y tan pretensiosa.
Diccionario de certezas e intuiciones se compone de palabras en idioma castellano que con su uso contribuyen a la construcción del discurso del arte actual. Incluye términos de otras lenguas ya metabolizados. Se trata aquí de la creación de un diccionario de arte de construcción colectiva que encuentra su materialización en función del encuentro con el otro. Se rastrea el uso de la palabra en todas sus acepciones (los significados devaluaron a tal punto y los usos se ampliaron tanto que la mayoría de las veces desconocemos de qué esta hablando el otro cuando utiliza un término). La participación de cada uno lo constituye y lo transforma tanto en su contenido como en el modo de manifestarse. Incluye textos editados a partir de los aportes de los colaboradores que hasta este momento 28-6- 2003 suman 643. El concepto de diccionario se vuelve objeto de investigación.
Es una invitación masiva a la escritura. Este diccionario es completamente sensible, todo lo afecta: todas las variables del medio, todos los que escriben para él, los que no escriben. Todos los que hablan, los caprichos de la tecnología, el estado de las computadoras, los ritmos de los correos electrónicos, lo que se traduce y lo que llega en distintos idiomas, lo que va pasando en la ciudad día a día, todo lo que les pasa a quienes van construyéndolo, corrigiéndolo, el estado de ánimo de la ciudad. Y por sobre todas las cosas los mundos individuales de todos los que se han ido acercando e incorporando a este proyecto, dirigiendo sus rutas por lugares impensados.
Son curiosos, especialistas, estudiosos, ignorantes, madres, parientes, personas que azarosamente están ahí, amigos, extranjeros desconocidos, voluntarios, aparecidos, niños, profesionales que aportan sus textos, instituciones, emprendimientos individuales o grupales que se suman con infraestructura, nuevas ideas y posibilidades de experimentación. No hay juicio selectivo hacia las personas a quienes se les envía la palabra.
Se recepcionan citas, recuerdos y confesiones, rumores y pistas, acercamientos y descripciones que aportan a la diversidad de definiciones y cuestionan el sentido mismo de la palabra definición. Si bien el grueso de los pedidos de colaboración se realiza por vía digital, también se suma información en eventos performáticos, donde se invita a escribir por distintos medios, en la pared, en el papel, en computadoras de acceso público en distintas situaciones. En los eventos donde se invita a escribir en las paredes la acción despierta un sentimiento primario, un recuerdo infantil, un lugar prohibido. Este sentimiento genuino se manifiesta en el impulso a la escritura junto con la reflexión sobre los términos propuestos. Ser testigo y parte de esta pulsión colectiva por la escritura en espacios públicos concentra energía al punto de exasperar o enamorar.
Todo soporte de información se revela como una posibilidad de ser parte de esta red instalando la pregunta y la reflexión sobre el lenguaje en la cotidianeidad de los usuarios, en el día a día de la ciudad.
La acción permanente consiste en el envío por correo electrónico de la solicitud de una definición y sus correspondientes respuestas son posteriormente editadas. El aporte se consuma en el acto de escribir. El diccionario se vuelve así, como un sensor que captara las ondas del aire, un receptor de lo que “está en el aire”, de las verdades, de las intuiciones, de las supersticiones que rodean aquello que entendemos como historia del arte, en una línea asintótica que va de lo personal a lo público.
El pedido de definición está dirigido a quien guste colaborar y abierto a cualquier persona que demuestre interés y a toda persona que crea que le pueda significar felicidad el ser parte de este viaje. Los aportes se dirigen a daisy, que es el nombre que utilizo en mi correo electrónico. Es así que distintas versiones del diccionario aparecen en diversas publicaciones de artistas bajo el título de Pequeño daisy ilustrado, o el diccionario de daisy.
Las colaboraciones son amistosas, el diccionario está hecho de regalos.
¿Debo entender, entonces, que alguien que pide ayuda a una parte del mundo para acercarse al concepto siquiera poético de "desobediencia", es real? Quiero decir: hay alguien que se llama Daisy? ¿No es un contestador automático de mensajes electrónicos? Alguien con alma, con cara, con brazos que escriben y piernas capaces de correr... De ser así, Daisy, la vida aún tiene solución, aún no estamos deshumanizados del todo, y escribir tiene algún sentido.

El aspecto formador de esta obra resida quizá en el intento de forzar o al menos prefabricar un pensamiento colectivo. Su primera función se cumple cuando un gran número de personas reflexiona al mismo tiempo sobre el pedido de definición. Los pensamientos, al ser compartidos, aumentan su potencial transformador.
Estimada Daisy, aprovecho este petit dialogo para decirte que cada vez que recibo una propuesta tuya para intentar definir una palabra, me prometo colaborar, y NUNCA PUEDO ARRIESGAR UN COMENTARIO! Evidentemente tengo alguna dificultad con las "definiciones". La cuestión es que me gusta y me divierte lo que hacés e incluso, muchas veces me hace pensar un largo rato frente a la pantalla. Me disparan pensamientos tus preguntas o “research de palabras”, “me quedo pensando toda la semana”.

Su segunda intención es fomentar la producción de texto local en lengua madre o en su defecto en la lengua con la cual tenemos una vinculación afectiva. Hay entre nosotros muchos seres de reflexiones valiosas de las que sólo nos enteramos sus amigos. Cada documentación escrita de nuestra experiencia es testimonio y vocero. Podríamos hablar, escribiendo.
La práctica de libertad de este proyecto promueve tanto la escritura como la inclusión de esos textos en un soporte mayor. Tiende a abrir puentes entre los cortes de acumulación del saber que se sucedieron en nuestro país debido a los golpes militares, pone en circulación conceptos y los renombra y constituye una herramienta de enunciación contrapuesta al silencio de las dictaduras. Es un trabajo intensivo que se construye a sí mismo a su manera sin dejar de horadar y confiar en que una gota puede producir una variación en la vida desde una acción de arte. Tiende a la inclusión de la mayor cantidad de puntos de vista diversos. Las definiciones no solo incluyen sino que propician las contradicciones. Si las ideas aparecen repetidas se editan como únicas o se elige la mas linda.
Se seleccionaron categorías para esta versión: enumeraciones, autorías colectivas, información pública, glosas, textos especiales, citas, recomendaciones y ocurrencias. Si bien la estructura de las categorías se mantiene, cada entrada se presenta indistintamente con sólo una categoría o todas ellas. Las definiciones se encuentran incompletas y deliberadamente abiertas por principio de este diccionario.
Entre las autorías colectivas se aceptan verdades no comprobadas, sin firma, implantadas en el saber común reproduciendo el modo en que la información nos llega cotidianamente a través del boca a boca, comentarios de amigos, conocidos, vecinos.
En la categoría que llamamos información pública se acoplan saberes enciclopédicos, algunos tomados de documentales, periódicos, televisión, radio, manuales escolares, libros de texto y de Internet vía buscadores. Se encuentran también verdades tomadas de distintos libros por distintos colaboradores, apuntes sueltos, certezas.
Las glosas se encuentran en una categoría intermedia entre las autorías colectivas y la información pública.
Se recomiendan canciones, autores, obras específicas, libros, películas, incluso paisajes y paseos.
Adoro los cuadernos personales, sobre todo los de los artistas. Tenemos la suerte de que tantos de ellos ponen a disposición sus cuadernos de apuntes, resúmenes de clases en cursos y universidades, comentarios de libros; una bendición.
En nuestra historia local -intuyo que tendrá sus paralelos en otros rincones del continente- está probado que abundan los talentos desconocidos, los genios ocultos y que no todo lo legalizado y puesto en circulación y a disposición del público por las vías convencionales es lo mejor que tenemos. El diccionario intenta abrir el juego, incorporar textos inéditos, textos de catálogo y textos elaborados guardados en cajones y computadoras. La producción de texto local es aparentemente escasa pero mucho más escasa es la puesta en circulación de estos textos.
Sumamos así lo que llamamos entregas especiales, textos escritos para el diccionario o donados por teóricos, curadores y artistas de sus archivos personales.
Muchas palabras propuestas son pedidos de artistas colaboradores, como fuente de investigación para sus proyectos personales o para eventos específicos. Hace ya varios meses que no me ocupo de estar tan atenta a la palabra para enviar, ya que tengo en lista de espera una cantidad de términos pendientes, que son pedidos de los colaboradores. El material está a disposición de los escribientes que a menudo lo solicitan.
Se incluyen textos producidos en clase, desgravaciones de experiencias en equipo; todos ellos artistas y estudiantes que son motor y parte fundamental de esta empresa. También resultaron fundantes y fundadores, los primeros escribientes de este diccionario en la etapa que en que estaba constituido por un pequeño grupo de artistas y amigos a quienes debo mi especial agradecimiento.
En el año 2000 es Enrique Ahriman quien define el título completo del proyecto. A él está dedicado este libro por su apoyo, su comprensión, su inteligencia desbordada. Su compañía y su generosidad al compartir su conocimiento resultaron un comportamiento maestro para mí. Sigue alimentándome hoy, a poco más de una año de su muerte, a pesar de lo intolerable de su ausencia.
Me gustaría señalar ciertos tipos de colaboración que fueron indispensables para el crecimiento de la red de construcción de este proyecto. Durante el año 2002, el sitio poesia.com reenvió a sus miles de suscriptores el pedido de definición junto con el poema del día. Zapatos rojos, otro sitio de poesía, también hizo otro tanto, lo que sumó colaboradores de los lugares menos pensados, como Palestina, Japón, Cartagena, distintos lugares de España, Miami y casi todos los países latinoamericanos, aportando visiones muy diferentes sobre cada entrada y también modos de utilizar el lenguaje. Entre estas grandes colaboraciones se cuenta también la revista Ramona, que llega a todo el país y también tiene distribución internacional, y los mails de Ramona semanal. Otra gran colaboración fue la publicación a manos del Gobierno de la Ciudad del diccionario de una sola palabra: Presencia. Y quiero aclarar que el Estado argentino no se conoce por proteger la producción artística local y esta publicación resulta casi milagrosa.
El diccionario fue seleccionado por el Proyecto Trama en el marco del taller de investigación sobre la práctica artística y su proyección social, eje sobre el cual basculó la construcción de la versión 100 palabras porque sí. El sitio Trama alberga una versión digital del primer libro, fotos de eventos y el CV del proyecto.
Entre los colaboradores se encuentran personas de distintas nacionalidades. No todas tienen el castellano como lengua madre sino que algunas sostienen un vinculo afectivo con el idioma y ofrecen una versión personal abriendo el abanico de expresiones así como lo abre la convivencia de modismos de hablantes de la misma lengua en diferentes países.
No se asombren si encuentran palabras desconocidas, inventadas o intermedias entre uno y otro idioma reconocible. Se han respetado hibridaciones idiomáticas y usos coloquiales incluso las así llamadas malas palabras sobre todo aquellas muy usadas diariamente.
En cada entrada están señaladas las palabras que constituyen las entradas de esta versión. Se produce la ficción de un texto digital en el cual las palabras de una entrada remiten sucesivamente a otras diversas entradas. De la misma manera se señalan palabras de la familia de una entrada; así, negativo llevará al lector a negación, familiar a familia, buscar a búsqueda, mirar a mirada.
Las inclusiones en la lista de colaboración, registradas en la entrada colaboradores, incluyen calidades y funciones de las más diversas. Las personas se registran según el nickname con el que llega la información. Así es que encontraran nombres de famosos, como Pablo Picasso, u otras picardías, que simplemente son el modo con el que llegan los textos por vía digital. Aparecen como colaboradores corporizados, los nombres de las publicaciones en papel o digitales que dan espacio a este diccionario más allá de las personas que la conforman, del mismo modo las instituciones gubernamentales o emprendimientos privados que apoyan su circulación.
Para que este diccionario funcione resulta vital el tiempo de levado en que cada individuo encuentra su modo único de ser parte, de fusionar sus vivencias y concretar su modo personal de colaboración. Este trabajo construye su molde donde se cocinará el pastel, según las posibilidades de realización en su propia circulación a partir de los encuentros con otros. Así se construyeron los usos del diccionario, que fue conformando su soporte según la ocasión.
Además de las versiones en formato libro se suman publicaciones de artistas, sitios de Internet, revistas, en formato página de artista, texto de catálogo, edición en pared, vitrina, en hojas sueltas, volantes, fotos de registro de evento, estampado en remeras, objetos relacionados a los eventos de presentación de proyecto entre los cuales se ha invitado a escribir en los paneles del stand de la feria de galerías de Buenos Aires sobre “buen gusto”, en el Museo J. B. Castagnino de Rosario sobre “contacto”, en la Bienal Venus de Tandil sobre “lindo y feo” .
Este diccionario no tiene pretensiones de exhaustividad académica. Yo no soy una teórica del arte ni lo quiero ser. Mi saber está ligado a la experimentación, a mi trabajo docente, a mi trabajo con artistas y a mi trabajo como pintora. Es más bien el modo que encontré de dar forma visible al nexo de estos componentes como parte de mi obra. historias del arte, diccionario de certezas e intuiciones expande en un diámetro mucho mayor el proyecto de mi obra total, que nace en el dibujo y en la pintura.

(*)este texto fue editado y escrito en colaboración con Eliana Lardone y Mariano García al igual que todos los textos incluídos en este libro. Eliana fue fundamental y permanente ayuda en la organización y limpieza de la información recibida archivada en el estado que llamamos torta, y el pintado posterior de las palabras de cada entrada. Mariano se ocupó de la corrección y el pulido, ayudó con valiosos aportes de contenido; un gran maestro de la escritura. Ellos sostuvieron mi espíritu en alto, durante estos largos meses de edición.